"Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias", Ryszard Kapuscinski

lunes, 12 de noviembre de 2012

LA FALSA MORDAZA




Por Luciana Rodríguez.
Alumna del Taller de PDI

-   ¿Le importará algo a la conchuda esta? –  pregunta una adolescente, a la que la bandera argentina le cubre los hombros.
  
  Y  … algo le debe mover, quédate bien tranquila. Recién escuché que en la quinta de Olivos hay un quilombo infernal, y encima ella está ahí. – responde la madre, una mujer bajita con unas plataformas de diez centímetros, por lo menos.



Pero estamos lejos de la quinta de Olivos, casi a cien kilómetros, más precisamente en las escalinatas del Pasaje Dardo Rocha en el centro de la ciudad de La Plata. Allí unas cien personas, entre bocinas, carteles, cacerolas y cantos, se han dado cita en el 8N.  

Son las siete de la tarde, pero los veintiocho grados de sensación térmica se hacen sentir y los gritos y saltos elevan aún más la temperatura. “Se va acabar, se va acabar, la dictadura de los K”, vociferan. Un hombre de unos 50 años hace sonar una corneta constantemente, al ritmo del canto, a su lado un bebe duerme en un carrito.

-Pero ¿qué hacés acá? – le dice una señora con un gorro de Argentina a otra que sostiene un cartel.

La señora tiene un gorro de esos que se compran para los actos de colegio, parecido a los que  se cree que usaban French y Berutti, allá por 1810. Las mujeres se saludan como quien se encuentra en un evento social: beso, abrazo y alguna que otra carcajada, y por unos instantes el tema de conversación son los nuevos zapatos que tiene puesto la mujer del gorro de Argentina, unas sandalias color azul,  que según esta son más lindas que cómodas, porque tiene que estar haciendo fuerza con los dedos para que no se le salgan; hasta que vuelven al motivo que allí las convoca.

- ¿Qué escribiste ahí? – le pregunta la mujer del gorro, en alusión al cartel que la otra lleva en la mano.

- Miralo, lo escribió Jorge en realidad – responde, mientras le muestra el cartel que dice: “Menos micrófonos, más audífonos”.

-         Pero, ¡Qué bueno está!

-         Es que la Kretina habla mucho y escucha poco.

Carteles con frases como: “Violencia es mentir”, “Cristina escuchá” y  “Que se vayan todas y todos”, van copando la avenida 7 hasta cortar el tránsito. Ningún automovilista que pasa por allí y tiene que desviarse de su recorrido normal se queja, incluso algunos manifiestan apoyo a través de los bocinazos.

-  Vamos a plaza Moreno, que hay muchos allá – grita el hombre de la corneta, mientras señala hacia calle 50, por donde harán el recorrido.

La procesión comienza a eso de las siete y media de la tarde y  en las cinco cuadras que separan un punto de otro empiezan a sonar algunas cacerolas, compoteras de plata o campanas, de esas que se usaban hace años para llamar al servicio doméstico.

Dos chicas, de unos quince o dieciséis años, toman gaseosa de un vaso de “Mc Donalds”,  mientras su papá hace sonar dos botellas de “Coca – Cola”, golpeándolas entre sí. Las chicas caminan mirando el celular de una de ellas y llevan, entre las dos, un cartel que dice: “Exigimos: EduCación, SeguRidad, JusticIa, Salud, Tranquilidad, UnIdad, DigNidad y LiberTAd”.

A la altura de 10 y 50 está la estación de servicio ACA, una de las más concurridas de la ciudad, ya que es pasada obligada para aquellos que salen de trabajar de las oficinas céntricas cercanas.  Desde que esa estación de servicio está allí, siempre hay fila para cargar combustible, es que el espacio es reducido y tiene solo cuatro surtidores. Este 8 de noviembre, cinco o seis autos  aguardan su turno.

-  Esta es la libertad que tenemos, mirá lo que hicieron con YPF… Qué vergüenza – dice una mujer cincuentona, con una escarapela en el pecho.

- Y, mirá la Fragata donde quedó – responde la amiga indignada, a quien el calor le ha corrido todo el maquillaje.

-         Es una mentirosa.

-         Se hace la buenita y está cada vez más loca.

-         Yo la odio, nunca me pasó de odiar a alguien.

-         Yo también, la escucho hablar y la odio.

-         Yo no la puedo ni escuchar…

La marcha llega a la plaza, donde además de algunos convocados al 8N están quienes trabajan allí siempre, quienes conocen de memoria cada recoveco y quienes pasan sus días allí, incluso llegando a hacer de aquel lugar su hogar: los trapitos.  Esa tarde hay  dos chicos limpiando vidrios y vendiendo algunos jazmines, uno tiene veintiocho años y se llama Manuel y el otro, tiene dieciséis y se llama Rodolfo.

Los chichos, están sentados en uno de los bancos, en el mismo de siempre, en ese que está frente a la Municipalidad, en ese que se sientan a descansar cada vez que el semáforo les da un respiro, es que trabajan desde las nueve de la mañana hasta las diez u once de la noche, eso sin contar los fines de semana donde hacen jornada completa cuidando autos en los boliches y bares cercanos. 

Una señora que llega a la marcha, con su camisa perfectamente blanca y rubor rosado en las mejillas, los mira de arriba abajo y acelera el paso al caminar junto a ellos.  Al llegar al centro de la plaza saca un chas -chas de su cartera “Paurolo”, una de esas pulseras con pezuñas originarias de Perú, Bolivia o Ecuador,  y comienza su reclamo. Mientras, los chicos o trapitos miran la gente que hay en el centro de la plaza y se ríen.

-         Nosotros somos pobres  y robamos, esta es gente rica –  dice Manuel, mientras se abanica con la revista “La Tecla”, donde Daniel Scioli anuncia que pondrá otro patrullero a disposición del municipio.

-         Que Cristina haga más escuelas y menos cárceles – dice tímidamente Rodolfo – No sé, me parece a mi…

-         Esto es Argentina, nosotros salimos a la calle en el 2001. El pobre cuando sale a la calle sale a saquear. Esto es de gente rica -  dice Manuel con una mezcla de tristeza y desesperanza.

-         Que Cristina deje pelear por Malvinas y nos de para comer – le dice Rodolfo,  observando fijamente a la señora que hace unos instantes lo miró con desprecio.

Alrededor de las ocho de la noche Plaza Moreno comienza a llenarse de gente, para las nueve de la noche habrá allí entre cuatro mil y cinco mil personas. Entre los carteles que dicen: “MaKia veliKa” o “Libertad es dignidad, no a la esKlavitud” y algunos con consignas en inglés como: “Game over” compañado con una foto de la presidenta, una pareja toma mate sentada en pasto. Parece un día de picnic normal, pero ellos también están allí por el 8N

-   No hay una sociedad representada, por eso esta convocatoria es tan grande. Una convocatoria sin carteles políticos – dice el chico de anteojos y remera de Argentina.

Quizás el chico esté distraído mirando a su novia y no note la cantidad de carteles que  ocupan la plaza, debe haber, por lo menos, una pancarta cada cinco personas. Incluso algunos llegan con afiches vacíos para completar allí, como la chica de vestido floreado que en el medio de la plaza saca un fibrón negro de su cartera “XL” y comienza a escribir: “Seguridad, salud, libertad, educación”. Se queda dubitativa unos segundos y le pregunta a su novio que más puede escribir.

-  Poné justicia - le responde este, mientras mira los carteles que tiene a su alrededor.

Dos chicos y una chica agitan una bandera de Argentina y saltan, con la misma emoción que saltan los hinchas de un club de fútbol. La chica, una rubia grandota de unos diecisiete años,  toca el silbato. La bandera está escrita con pintura negra y dice: “No quiero votar a los 16, pero lo haré. Quiero un país libre, por eso no votaré por usted ni por ningún K”.

Un vendedor ambulante se hace lugar entre las personas y pasa vendiendo gaseosas y agua. Lleva una conservadora de telgopor, le cuesta caminar y  se nota que tiene que hacer mucha fuerza, las gotas de transpiración le recorren la cara arrugada. Cansado apoya la conservadora en el único pedazo libre de la Piedra Fundamental, que se alza en el medio de la plaza. Nadie lo mira,  parece que allí es invisible

Cuando en 1882 fue fundada la ciudad,  Dardo Rocha expresó que bajo aquella piedra quedaban sepultadas “las rivalidades, los odios, los rencores, y todas las pasiones que han retardado por tanto tiempo la prosperidad de nuestro país”.  Para desilusión de don Dardo Rocha eso no se cumplió y allí, en esos nueve metros cuadrados hay alrededor de veinte personas cantando “Cristina, conchuda, vos sos la dictadura”.

Un hombre, de gorra gris y remera roja,  pasa vendiendo chips de celulares. No habla con nadie, sólo camina entre la gente mostrando su mercadería. Pero nadie le compra nada, ni si quiera lo miran. Se detiene un instante junto a una mujer que hace sonar su campana y lleva en alto un cartel que dice: “Quiero jueces con coraje político, honestos, que devuelvan lo robado y que ella, junto a sus lacayos, vaya presa por ser delincuente”.

A las nueve de la noche las estrofas del Himno Nacional se escuchan en la plaza, todos cantan a capela y levantan los carteles, las campanas de la Catedral acompañan.  Al finalizar el himno gritan: “Argentina, Argentina, Argentina” y las cacerolas, compoteras, campanas y chas – chas suenan en todo su esplendor. Incluso, una nena  de tres años que va a caballito de su padre, hace sonar su cacerola y cuchara de plástico, piezas de algún juego de cocinita.

En la calle un grupo de adolescentes salta y cantan “Ohhh yo no la voté, no la voté, yo no la voté”. Un hombre canoso,  de unos cuarenta años, que lleva en su mano un cartel hecho en computadora que dice: “La Fragata es suelo argentino, qué entendés por soberanía Kretina?”, se acerca a los jóvenes

-         Vamos a putear a Moreno – les dice.

“Moreno, compadre, la cocha de tu madre” empiezan a cantar los chicos y siguen: “Hay que saltar, hay que saltar, el que no salta cobra planes trabajar”. Al lado de los chicos una mujer de anteojos, que tiene un cartel que dice: “Si los jóvenes de 16 votan, que también vayan presos. Ley para asesinos”, comienza a cantar con ellos.

Una bandera de Argentina con una persona cuyo rostro es un gran signo de pregunta se despliega frente a la puerta de la Municipalidad, esta representa al grupo “Anonymus”.  Son seis personas con una máscara de la película “V de vendetta”,  donde un hombre oculto tras una careta de Guy Fawkes, empieza una elaborada y violenta campaña con el fin de derrocar el gobierno e incitar a la población a adoptar un modelo anarquista. Los integrantes de “Anonymus” dicen que ven coartada su libertad de expresión y que no tienen derecho a reclamar y protestar, por eso están allí y llaman a una “Lucha de acción no violenta”, aunque su máscara representa otra cosa.

Junto a ellos una mujer en cuclillas hace resonar sus ollas contra el piso, golpea una y otra vez las dos cacerolas que trajo. Mientras, un hombre robusto y canoso pega un cartel hecho en cartón en la puerta de la Municipalidad: “Seguridad, libertad y educación”. Un nene de doce años, que golpea dos botellas de plástico,  lo ayuda cortando la cinta.

-         Apoyan a una madre que tiene un hijo viviendo en España y otro en Suiza ¿De qué desaparecidos me hablan? – le comenta el hombre a su hijo, haciendo alusión a Hebe de Bonafini.

La camioneta de Cablevisión no tardó en llegar e instalarse junto a la puerta de la Municipalidad. Un hombre gordo, a quien apodan “la chancha” está en el techo  filmando lo que ocurre allí, mientras dentro un operador cuarentón, de short y ojotas, dirige la escena. Cuatro televisores pequeños le muestran lo que están filmando, en tres de estos aparece el periodista y en uno un paneo general. Del televisor se escucha la voz del movilero: “Hemos interrumpido la transmisión actual para contar lo que sucede en Plaza Moreno, aquí, en la ciudad de La Plata”.

-Venía acá viejo. El micrófono búscame, no te quedes ahí -  le grita el operador a uno de sus empleados.

-     ¿Quién le sacó la nomenclatura a esto? – se queja  el empleado, un tipo flaco y canoso, que está malhumorado y tiene la remera empapada en sudor.

-         Ahí está andando – grita el operador -  Chancha, paneame la gente   que está al lado. Dame más gente, dame detalle, filmame cacerolas… dame otra cosa… ahí el cartel, centralo – dirige el operador

A las nueve y media de la noche comienza la vuelta a Plaza Moreno, quienes tienen banderas argentinas las llevan en alto, tal vez haciendo alusión a lo que pidió  el Jefe de Gobierno Porteño, Mauricio Macri a través de su cuenta de twitter: “Marchemos bajo una sola bandera, la argentina”. Una pareja, que está sentada  en su auto estacionado, acompaña con bocinazos y algunos sacan sus cacerolas a sus balcones y las hacen sonar cuando la marcha pasa por allí.

Un chico vestido como militar: camisa de guerra y borceguíes es su atuendo, se hace lugar entre las personas y les deja un volante. El chico de llama José, tiene veintiocho años y pertenece  a la “Red patriótica Argentina: Nacionalismo Militante”

-Estamos contra el gobierno porque no respeta las instituciones y valores. Por ejemplo, ahora cuando a un chico le va mal en el colegio le echan la culpa a la maestra y los padres defienden al hijo. Una vergüenza.  Nosotros queremos volver a instalar valores perdidos – le dice a un grupo de señoras a las que les entrega su folleto.

Mientras la vuelta va finalizando, frente a la Municipalidad comienza a alzarse un inflable con la cara de un hombre. Todos se preguntan quién es, algunos dicen Pablo Bruera, actual intendente de la ciudad, otros hablan de Néstor Kirchnner e incluso algunos apuestan por Héctor Magnetto, presidente y CEO del Grupo Clarín. Alrededor del rostro se forma un círculo y un cartel luminoso dice: “Alejandro Mañanes 2013, a favor de todos”.


Los concurrentes creen que es un dirigente político, aunque sólo se trata de una intervención artística por parte del escultor platense Mañanes. Rápidamente varios se abalanzan sobre el inflable y lo rompen.  Los cánticos “Infiltrado, infiltrado” y “Que se vaya, que se vaya” suenan en toda la plaza. Un gordo empuja y le pega al escultor. “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, es el canto final.

Marcha del 8 N



Por Juan Leandro
Alumno del Taller de PDI
 
Las personas comenzaron a concurrir a la esquina de 7y50  aproximadamente a las 19:00hs, de la tarde. A medida que la gente llegaba a la protesta, la movilización iba tomando parte de la plaza San Martín hasta que media una hora después marcharon hacia plaza Moreno hasta posicionarse de cara al edificio municipal. Varios de los concurrentes aparecieron en autos que se estacionaban en los alrededores de la plaza mientras que otras personas llegaban caminando. 

El público estaba compuesto mayormente por adultos mayores, en cuanto a la juventud había más cantidad de mujeres y también había familias. Se veía gente vestida con “ropa de marca”,  con vestimentas de trabajo; de saco y corbata o con uniformes que mostraban pertenecer a empresas conocidas como “movistar” o algunos restaurantes o bares de la zona. 

Por otro lado se apreciaba hablando con los manifestantes que había varios motivos que los impulsaban a estar ahí. Por un lado se hablaba de “inseguridad” de “derechos humanos para algunos” y se denunciaba la corrupción del gobierno actual en tanto que utiliza recursos públicos para un clientelismo vacío. De esta manera se criticaban a los planes sociales y al “mantenimiento de vagos”. La reacción ante la pregunta “¿por qué estas participando de esta marcha?” la gente reaccionaba generalmente a gritos, dejando en claro la crispación del ambiente. 

“Si no hay justicia para el pueblo que no haya paz para el gobierno”, “Cristina no te vayas con Chavez, andate con…chuda”, “Fin del mandaK de la chorra”, decían algunos carteles que circulaban por la concentración que pedía una “democracia verdadera”. En este sentido había quienes criticaban la falta de libertad que existía para viajar al exterior, la dificultad en tanto a la compra de dólares  y la no aceptación de los discursos no kirchneristas en el marco de la “intolerancia K”. Se veían pancartas con frases como “basta de diKtadura”  y mensajes a la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner, tildándola de “Yegua”,  “Kretina” o “montonera”.

El grueso de los participantes no se identificaba con organizaciónes políticas aunque aunque concurrieron militantes de agrupaciones como el MST que volantearon durante un rato. En un rincón de la concentración se podía ver una columna de personas adultas mayores que reclamaban la necesidad del 82% móvil con respecto a las jubilaciones mínimas. 

Numerosos participantes de la protesta decían haber concurrido para ver la cantidad de gente que se iba a juntar, o por curiosidad ante la expectativa generada por  varios grupos mediáticos y algunos políticos como Macri, Carrió, Buzzi  o Pando, entre otros. También había quienes declaraban “vine a ver si la tele miente, porque después algunos dicen que vino mucha gente otros poca”. Entre los manifestantes se mezclaban algunas variedades de “perros de raza” que permanecían en brazos de sus dueños, otros eran perseguidos por sus dueños al ritmo de “ ole lé ola lá, si este no es el pueblo el pueblo dónde está”

Pasando las 21hs de la noche se comenzó a desconcentrar. Una particularidad fue la cantidad de participantes que luego de la marcha se sentaban en los bares o restaurantes céntricos de renombre, a disfrutar una picada con cerveza o comer algo a la pasada. Otra, que en la marcha flameaban algunas banderas de argentina mientras que algunos caminaban con remeras haciendo referencia a insignias inglesas o norteamericanas.

 

domingo, 11 de noviembre de 2012

El "8N" en el resto del mundo



La protesta en contra del gobierno se globalizó a través de Internet. Los residentes argentinos que viven en el exterior también se sumaron en el reclamo a la distancia. El auge de las redes sociales jugó un papel clave en la difusión y convocatoria de la segunda movilización del año en contra de la presidencia.  

Por Ezequiel Bayardo
Alumno del Taller de PDI

El jueves 8 de noviembre miles de argentinos colmaron los principales centros urbanos del país exigiendo un cambio. Inflación, inseguridad, corrupción y la falta de libertad son las bases de los reclamos de esta gente que no encuentra representación política, que parece no aguantar más.  

La protesta tiene un antecedente: el 13 de septiembre de este año hubo un cacerolazo en Plaza de Mayo al que asistieron aproximadamente 50 mil personas. Aquella vez, la consigna que alentaba a los ciudadanos a manifestarse alcanzó algunos puntos del país y cruzó las costas del Atlántico para llegar sólo hasta Punta del Este. 

Sin embargo, esta segunda llamada cobró otra relevancia. Fomentada con antelación a través de las herramientas web, la propuesta obtuvo más adherencia (unas 250 mil personas en el Obelisco), cien puntos de toda la Argentina y adeptos marchando en las capitales de alrededor del mundo.

¿Es el pueblo el que salió a las calles?

Las redes sociales en Internet son comunidades en la web donde sus usuarios interactúan con personas de todo el mundo, con quienes encuentran gustos o intereses en común, incluso ideologías políticas. Funcionan como una plataforma de comunicaciones. Facebook, creada en 2004, tiene actualmente alrededor de 900 millones de usuarios registrados en todo el planeta y la cuenta Twitter, publicada en 2006, es una de las aplicaciones de SMS para enviar mensajes a grupos y supera los 500 millones de consumidores diarios.

Ambos casos ponen en manifiesto el avance que representan las redes sociales como medios de comunicación y ayudan a entender cómo, esta movilización de protesta en contra del gobierno, logró tener repercusiones en varios puntos del planeta.

Los organizadores del 8N difundieron por Internet un listado con más de 50 ciudades de todo mundo donde se iba a replicar la protesta. Los países en los que se promovía mayor participación eran los Estados Unidos, Alemania, España, Brasil y Uruguay. A su vez, otros grupos en las redes sociales y en páginas web retransmitían la marcha para encontrarse en las diversas zonas. 



La web argentinosindignados.com es una de ellas y allí se informó sobre cada punto de encuentro. Entre los lemas que repudian el mandato de Cristina Kirchner publicados en el sitio, uno puede encontrar el siguiente: “Sus aliados de otros países son lo peor que tiene la comunidad internacional”.

Los residentes argentinos ubicados en Sydney, Australia, inauguraron (por el cambio horario) la ola de protesta de la jornada. "Nos unimos a la protesta desde acá. No estamos bajo ninguna bandera política, queremos defender la libertad de expresión y la democracia", dijo Eugenia, una mujer que vive allá hace años. 

Los cánticos, los golpes a la cacerola, los silbatos, aplausos y trompetas se repitieron en cada una de las concentraciones, acorde con lo pautado por los organizadores en los anuncios web.

Las consignas que congregaron al 8N iban desde “Salvemos a Argentina”, en el caso de Holanda,   a “Basta de impunidad” en Bogotá, Colombia. Otro pedido que se difundió mucho por internet fue la búsqueda de seguridad (+ Seguridad), como sucedió en la invitación dirigida a los ciudadanos de San Fransciso, Estados Unidos. 

Si bien la finalidad era la de convocar la mayor cantidad de gente en el exterior, de las cincuenta ciudades en lista fueron sólo algunas las que alcanzaron una trascendencia numérica. Veamos cuales
En Inglaterra, la concentración de unos trescientos compatriotas fue en la embajada argentina de  Londres y, haciendo honor a la cultura musical que ha dado ese país, la interpretación del himno fue ejecutada con ritmo y armonía. "Kristina: nos tenés mucho miedo", se leía en las pancartas.

En España, una centena de argentinos aplaudieron y silbaron durante la noche madrileña mientras una niña sostenía un cartel con la leyenda “La corrupción mata en los trenes, mata en las calles”, en alusión a la tragedia de la línea Sarmiento que produjo la muerte de 51 personas en febrero de este año.

“Vinimos acá a manifestarnos pacíficamente, en libertad (cosa que acá sí se puede) y bueno, a decir basta ya a la larga lista de barbaridades y atropellos que está cometiendo este gobierno. La falta de tolerancia, la falta de respeto, la falta de libertad de expresión…en fin todo lo que el mundo a diario se queja”, declaró un ciudadano argentino que vive hace más de 7 años en Madrid.

Otro lugar de los más convocantes fue Roma, Italia. "No somos gorilas, pero estamos en contra de esta mina", coreaban algunos, mientras otros repartían folletos que decían "Basta K" a los transeúntes que pasaban con curiosidad. “Desde Roma te saluda Argentina”, gritaba un joven seguido de un “no tenemos miedo, no tenemos miedo.”

En Miami Beach decenas de argentinos con pancartas y banderas en alto también se unieron al cacerolazo mundial convocado en Argentina por medio de las redes sociales en rechazo al gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Álvaro Quiroga, manifestante en la marcha declaró “En Argentina hoy un tanque de guerra o un avión no podría levantar vuelo porque Cristina ha desarmado las fuerzas armadas, totalmente. Y Chávez lo que hace es armar a Venezuela para tener contentos a los militares por miedo a que él tenga un propio golpe”.

Otra caso con participación activa se dio en Rio de Janeiro, Brasil. No sólo los argentinos se unieron en defensa de sus pedidos, sino los mismos brasileros se congregaron para protestar en conjunto. Ellos sienten orgullo de su país y de su gobierno. Yo no”, manifestó un hombre con la camiseta de la selección de futbol nacional.

El ingeniero Rubén Salomé que lleva dos años viviendo en la ciudad del Cristo Redentor, opinó que la Argentina corre el riesgo de volverse una nueva Venezuela si se reforma la Constitución. "Espero que la oposición se junte y logren unirse para frenar esos intentos"
En otro países, como Alemania, un cartel reclamaba “En qué idioma te pedimos seguridad? SICHERHEITI”, y en Santiago, capital chilena, “Basta” fue el lema emblema de protesta, con el agregado “porque de este lado de la cordillera, también nos cansamos del modelo K.”

Más allá de las protestas y disconformidades que cada individuo puede tener, la solidaridad brindaba por los compatriotas que residen y viven en el exterior ¿desde qué lugar la transmiten?
¿Qué tanto se conoce la realidad que se vive en la Argentina de hoy? ¿Realmente se sienten afectados con el modelo político o simplemente repiten un slogan opositor?

Una lectura posible de lo sucedido es reconocer que no todo está bien. Toda esta gente que salió a las calles, ya sea en Buenos Aires, Mendoza, New York o Paris, reclamaba por un cambio. Necesitan una figura política que los represente porque de lo contrario, sin alguien en el poder, sin Cristina o quine fuese, no habría Estado.

Otra lectura también posible es entender que no está claro, en algunos casos pero no en todos, qué es lo que realmente demandan. ¿Libertad de expresión?, miles de personas se manifestaron libremente en Plaza de mayo sin ningún tipo de censura ni represión policial.

¿No a la re re-elección?, Cristina ganó las últimas elecciones con el 54% de los votos y apenas está iniciando su segundo ciclo en el mandato presidencial.

El 8N no es más que una prueba de la diversidad ideológica que ha marcado la historia de la Argentina, una muestra del vacío político que no ha logrado llenar la oposición en los últimos años y un ejemplo del vigor con el que influyen actualmente las redes sociales dentro de la vida de las personas.

Tal vez, trascender fronteras como se logró en esta movilización no se hubiera podido haber hecho diez años atrás, no porque escaseara el malestar social o el riesgo económico, simplemente porque las redes sociales y la internet no eran lo que son por estos días.